Jan 09 2010
Jane Reichhold
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Mi camino más personal
Jan 08 2010
Nuestro querídisimo compañero haijin y amigo, miembro de ANAKU, Santiago Larreta Irisarri, se nos marchó allí donde la luna se esconde. Pero nos ha dejado un legado maravilloso de buenos momentos, gratas charlas, no menos quejas y sobre todo sus haiku, sus dibujos y sus preguntas.
En la gaceta de Haiku: hojas en la acera hay un especial. Hasta siempre
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Jul 21 2009
Hacía años que no vivía la aventura de salir con lo puesto y un saco de dormir. Surgió como surge una conversación espontánea. Una hora, el crepúsculo; la compañía de mi hija con la que comparto como la gota del grifo estropeado que a duras penas cae … una cada …no sé cuantos. Un horizonte que recorrer. Un viaje de ida y vuelta.
El horizonte, apenas recortado por alguna colina que atrapaba alguna nube. A veces una palabra, otras nada. Y el camino continúa. En el interior como la vela recién encendida, un perfume especial me invade era el viento compitiendo con la velocidad… reduzco la marcha no había prisa. Una vela y la llama pequeña que ilumina y probablemente calienta apenas la roce…
Nunca antes tuve tánto interés por cuánto puede significar una simple vela. Enciendo las luces. El crepúsculo difumina las formas. La aves han dejado de acompañarnos y la noche emerge poco a poco… un suspiro.
Contornos que horas antes majestuosos se erigían y nos convidaban a continuar, ahora no son sino oscuridad.
De pronto, una silueta inmóvil. Unos ojos rojos, estrellas de un animal que fue.
Lo lamenté. Como lamenté todas aquellas que se iban estampando contra el cristal delantero del coche.
¡ cuán frágil es la existencia¡
”tranquila aceptación de la vida en el mundo tal como es y como viene; de aguardar el momento y la oportunidad, sin forzar nunca el resultado, sino que este se despliegue a su tiempo según su naturaleza”.
La carretera se estrecha. Una vía de doble sentido, mi vista algo más cansada. Disminuyo la velocidad aún más. Ya no me importa si no llegar. Pierdo por un instante la visión deslumbrada por la torpeza de alguien que en dirección contraria olvida cambiar la luz larga. Larga… como la carretera.
Ahora importa saber que estamos bien. Continue Reading »
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Jul 21 2009
un gorrión, un vuelo corto pero intenso, se posa en el suelo. Unas migas de pan, un chicle pegado a mi zapato. El asfalto. La brisa matutina. La olas. Una palabra, una mirada. El mar. La oscuridad. La luna llena. El canto enmudecido de la alondra. Un sapito. La corriente del arroyo. La verdina. El pasto. La siega. El borde de un camino. La suela de un zapato perdido. El guijarro. El canto rodado. La nube que se extiende hasta cubrir cierto espacio. El nubarrón. La cima coronada. La tenue luz de una vela. La ventana abierta. El lápiz. La bruma y la niebla. La sutileza de una pluma que va cayendo, lentamente. El vuelo de un insecto. La picadura de un mosquito. El caracol. !Una estrella!… ¿dónde la luna se esconde? He perdido el rastro.
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Jul 21 2009
y ver..y sentir..que al poniente el sol despliega su halo de luz, tal vez, el último de hoy. Pero, mientras se va tras la cortina que es esa montaña, el valle…me invita a seguir mirando. Y escucho…la corriente del arroyo que fue, que mermó, día tras día, hasta ser no más que un charco. Qué ridículo me parece hoy y sin embargo…qué lleno de vida.
Larvas, zapateros, ranas, y otros cuyo nombre desconozco..hasta la líbelula lo ha visitado por un instante.
Sigue poniéndose el sol, pero no deja de haber vida. A mi alrededor todo se torna anaranjado, y en este despliegue de sensaciones un murciélago llama mi atención. Va y viene, junto a la farola… que al fin iluminó la calleja estrecha. No ve, pero no le falta nada. Una farola, y la tiene. Como yo, hoy, tengo esta inmensidad. Y me siento tan pequeña…
pequeño charco-
la libélula se ha posado
por un instante.
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Jul 21 2009
mientras caminaba se disipaba la idea de volver. Delante, un camino que se estrechaba, una vereda, un sendero por el bosque de helechos, pinos robles… castaños… caminaba y la humedad envolvía el aire, también el color de las zarzas. al final, no era el camino, ni cada paso, tampoco lo era el color o el aire, al final, solo era caminar y sentir a uno mismo. Sentir que nos dividimos como lo hacen los surcos dejados tras años de tormentas y escorrentías. Ahora ya secos, imaginarlos llenos de vida tras alguna de las últimas lluvias. Verlos desde arriba, desde la distancia que la vista y la altura permiten. Vernos caminando. En la distancia, desde arriba, como a vista de pájaro. Intuir cada paso, como la ida y la vuelta hacia algún lugar. Estar en el camino y a la vez, no estarlo. Sentirlo y dejar de hacerlo para que sea el resto el que rellene el vacío.
Es descubrirse caminando. Y ya no importas. Lo que te rodea no importa, no es necesario, seguirá estando allí cuando te hayas ido. Seguirá cambiando cuando te hayas ido. Seguirá naciendo, bifurcándose, cuando me haya ido.
Mientras tanto, y cabizbaja, escucho el susurrar de las hojas con el viento, el crujir de la madera que ya hizo mella en decenas de pinos caidos y maltrechos, pero llenos de vida.
Procuro no rozar las zarzas, pero el color de su fruto es tan deseable… y no me resisto. Tal vez sea lo que no hace mi cuerpo, mi voluntad, mi identidad que se hizo nada, no resistiéndose, me dejé llevar.
Y dejándome llevar, comencé de nuevo el camino. Punto y final del recorrido, primer paso del siguiente… y no resistirse a salir de uno mismo, a verse desde fuera y, a la vez, saberse dentro. No temer las dudas, no hacer mucho caso de las certezas y mirar con los ojos de quien quiere derramarse, como se derrama el zumo y se extiende.
Mirar con ojos que aprecia lo ajeno, que admira lo desconocido y no teme lo que ha de ser. El ser que hay dentro de cada uno, el mismo ser que cambia, el mismo que reniega de los cambios.
Solo las estaciones lo hacen. Solo la naturaleza parece conocerlas, solo por una vez, he llegado a darme cuenta de que siendo, no estando, se es.
Y tal vez así, también las conoceré.
Ahora, la rama de un roble caido me corta el paso.
susurro de hojas
con el viento-
en algún lugar un picapinos
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Jul 21 2009
a veces es difícil expresar con palabras lo que uno ve o siente. Por eso me gusta lo que hago. Aparto las palabras y dejo el silencio que llena el vacío. A veces es tan dificil llenar ese vacío…
de madrugada
apenas los gorriones
y un haz de luz.
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